viernes, 8 de mayo de 2015

Relatos Salvajes


Relatos Salvajes es la tercera película del director argentino Damián Szifrón. En esta ocasión no se ha conformado con las tareas de dirección y también  firma el guion, con un resultado final más que notable en ambos casos. El largometraje está compuesto por seis relatos cortos con el instinto como único denominador común. Como el propio título indica el verdadero hilo conductor y protagonista de esta cinta es, nuestro lado más salvaje. Estas pequeñas historias están contadas y tensadas con gran maestría, aunque intentando ser objetivo hay que decir que algunas brillan con más intensidad que otras, y no es casualidad que estas sean las que están protagonizadas por Leonardo Sbaraglia y Ricardo Darín. Los personajes están bien construidos y a pesar de lo cortas que son las historias transmiten mucho con pocos minutos en escena. El trabajo de dirección de actores rebela una interpretación creíble e intensa, con la que el espectador disfrutará a lo largo de los 122 minutos que dura la película.

La creación de Szifrón se sitúa en un equilibrio entre el humor y el drama, y consigue que el espectador llegue a identificarse con alguna de las sensaciones que se plantean a lo largo de la cinta. Alguno incluso, puede llegar a preguntarse por una situación pasada y cuestionarse si no tenía que haber actuado de otra forma. En este sentido la película conecta a la perfección con el espectador.


La frontera de lo absurdo siempre es un lugar interesante desde el punto de vista artístico, algo que Damián Szifrón  nos muestra en esta cinta sometiendo a los personajes a situaciones absurdas y cotidianas a la vez. Bajo esta premisa los personajes abandonan poco a poco capas de civismo o hipocresía social y se van sumergiendo en una actitud cada vez más primaria. Despojados de todo elemento racional es cuando sus personajes e historias cobran la fuerza y la frescura que justifican, entre otras cosas, el éxito de esta película.

La cinta ha sido bien acogida, tanto por el público como por la crítica, en todos los festivales a los que ha asistido.  Prueba de esto es su nominación a los Oscar como mejor película de habla no inglesa, premio que en último momento le arrebató la polaca Ida. A Pesar de esa buena acogida el día del estreno en mi ciudad, no había nadie más en la sala. Mi desconcierto por esta situación creció aún más cuando al terminar la sesión corroboré, que era una buena película.

El aspecto técnico está resuelto de forma muy lograda, pero a pesar de presentar un buen trabajo en su conjunto, el sonido sigue siendo la asignatura pendiente de la gran mayoría de las producciones cinematográficas de origen hispanoamericano. Y este caso no es una excepción.


Relatos salvajes nos puede recordar un poco a películas como Four Rooms de Tarantino o Los cuentos de Canterbury de Pasolini. Pequeñas historias que forman parte de un concepto mayor en el que se profundiza a través de los diferentes puntos de vista que aporta cada cortometraje. Aunque es una fórmula narrativa compleja, si se ejecuta bien, como es el caso, hace las delicias del espectador, que sólo recibe metraje concentrado de buenas historias.
J.A. Solbas

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